Reparación garantizada

Reparación garantizada

Hace algunos meses escribí un post titulado El manual de la chica independiente. El objetivo: que las chicas que viven o que andan solas no pasen contratiempos en su día a día. De entonces a la fecha he recibido varias sugerencias para ampliar ese manual; una de las más recurrentes ha sido cómo garantizar que el maestro (mecánico, plomero, carpintero, zapatero, sastre, electricista, cerrajero, etc.) haga bien su trabajo y una quede satisfecha con el servicio.

A varias amigas y a mí nos ha ocurrido que por falta de experiencia o exceso de confianza, el maestro reparador hace alguna triquiñuela para cobrar de más o no dar garantía. No todos los maestros son así, hay algunos tan honestos que una metería las manos al fuego por ellos, sin embargo, más vale tomar ciertas precauciones para evitarse contratiempos.

Pide referencias. Dicen que todo el mundo debe tener entre sus conocidos a un buen doctor y a un buen abogado. A ello hay que agregar una lista de referencias de maestros reparadores. Los amigos, la familia o los vecinos pueden darte los datos de sus maestros de confianza.

Explicaciones claras. Antes que nada, el maestro debe hacerte un diagnóstico y explicarte bien cuál es el problema y qué reparaciones requiere. Si tienes dudas, pide una segunda opinión, infórmate o pregúntale a algún amigo que tenga conocimientos sobre el tema.

El presupuesto. Antes de hacer cualquier trabajo, solicita un presupuesto en el que el maestro especifique el costo total, incluyendo piezas, transporte (si fuera necesario) y mano de obra. Si el maestro no tiene cómo ponerlo por escrito, hazlo tú, anota en un cuaderno las cantidades y muéstraselo para que ambos estén de acuerdo.

Fecha y horario. Al calce del presupuesto anota la fecha y la hora en la que se entregará o se hará el trabajo. Es importante que quede bien claro para ambos. Asegúrate de que el maestro tenga tiempo suficiente para que haga su trabajo con cuidado y dedicación. Un día antes del servicio o de la entrega, llama por teléfono al maestro para asegurarte de que el trabajo estará listo en el horario y la fecha acordada. Si es un trabajo urgente, lo más probable es que te cobre un 20% más.

Las piezas. Cuando haya que cambiar piezas, dile al maestro que quieres ver tanto las viejas como las nuevas. Al terminar el trabajo, pídele que te muestre las piezas inservibles y que te entregue las notas de compra y el empaque (en caso de haberlo) de las nuevas.

Las opciones. Si requiere comprar piezas nuevas, pídele que te dé opciones —la opción barata y la no tan barata—, así como su recomendación. A veces vale la pena comprar la opción más cara porque es una mejor marca, dura más o tiene garantía, pero otras veces da lo mismo. Cualquiera que elijas, siempre pide que te den la nota de compra por si tuvieras que hacer una reclamación al fabricante.

La garantía. En la era del desecho de por sí es difícil encontrarse con un maestro de confianza, pero los hay; cuando son buenos, garantizan su trabajo por lapsos largos (no sólo los 15 ó 30 días obligatorios). Un maestro confiable te explicará cómo hay que cuidar o tratar la reparación para que dure más tiempo.

La calidad. En los trabajos de reparación manual, los detalles hacen la diferencia. Por ejemplo, el maestro electricista que hacía las instalaciones en casa de mis padres, era un caballero que cuando terminaba, pedía una escoba o un paño para dejar todo lo más limpio posible. Lo mismo el sastre o la costurera, deben pedirte que te pruebes la ropa antes de entregártela, y mostrarte los acabados para que veas que el trabajo está bien hecho.

¿Qué otra recomendación agregarías?

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