¿Soda o refresco? No importa el nombre, es un problema de dientes

Llamado pop en el medio Oeste y la mayor parte de Canadá. Es Soda en el Noreste y es bien conocido por una marca famosa en la mayor parte del Sur.

La gente de Norteamérica usa diferentes palabras para identificar una bebida dulce y carbonatada. Sin embargo, de cualquier manera como se llame, ellos están hablando acerca de algo que puede causarles serios problemas bucales.

Los refrescos surgen como una de las fuentes más importantes para las picaduras de dientes, afectando a gente de todas las edades. Tanto los ácidos como los azúcares ácidos provenientes de estas bebidas debilitan el esmalte dental, contribuyendo a la formación de la caries. En casos extremos, el esmalte debilitado combinado con un cepillado inapropiado, con rechinar los dientes o con otras condiciones, pueden llevar a la pérdida de uno o más dientes.

Las bebidas libres de azúcar, que son solo el 14% del consumo total de refrescos, son menos dañinas1. Sin embargo, son ácidas y potencialmente pueden causar problemas.

Nosotros bebemos más y más
El consumo de estas bebidas en los Estados Unidos ha incrementado dramáticamente en todos los grupos demográficos, especialmente entre niños y adolescentes. El problema es tan grave que las autoridades de salud, como la Academia Americana de Pediatras, han comenzado una campaña de alarma sobre los posibles daños.

¿Cuántos estudiantes toman refrescos? Se estima un rango entre uno de cada dos hasta más de cuatro en cada cinco estudiantes que consumen al menos un refresco al día. Al menos uno de cinco niños consumen mínimo de 4 bebidas al día2

Algunos adolescentes toman hasta 12 refrescos por día.3

Los refrescos de tamaño familiar empeoran el problema. De 6.5 onzas (200ml aprox.) en los años 50, el refresco típico ha crecido arriba de 20 onzas (600ml aprox.) en los 90.

Los niños y adolescentes no son los únicos en riesgo. El consumo a largo plazo de refrescos tiene un efecto acumulado en el esmalte de los dientes. En la medida que la gente vive por más tiempo, hay más probabilidad de tener problemas.

¿Qué hacer?
Los niños, adolescentes y adultos pueden beneficiarse reduciendo el número de refrescos que consumen, y también con tratamientos terapéuticos bucales. Aquí algunos pasos que puede seguir:

  • Sustituya los refrescos por bebidas diferentes: Tenga en el refrigerador bebidas que contengan menos azúcar y ácidos como el agua, leche y jugo 100% de fruta. Tómelos usted mismo y motive a sus hijos a hacer lo mismo.
  • Enjuáguese con agua: Después de consumir refrescos, enjuague su boca con agua para remover los restos de las bebidas que pueden prolongar la exposición del esmalte a los ácidos.
  • Use Pasta de Dientes con fluoruro y enjuague bucal: El fluoruro reduce la caries y fortalece el esmalte de los dientes, por esto se recomienda cepillarse con una pasta de dientes que contenga fluoruro como Colgate® Total®. Usar enjugue bucal con fluoruro también puede ayudar. Su dentista puede recomendarle un enjuague o bien recetarle uno más fuerte, dependiendo de las condiciones. Su dentista también puede recetarle una pasta de dientes con alto contenido de fluoruro.
  • Obtenga un tratamiento profesional de fluoruro: Su dentista puede aplicarle fluoruro en forma de espuma, gel ó enjuague.
  • Los refrescos son agresivos para sus dientes. Si reduce la cantidad que toma, practica buenos hábitos de higiene oral y busca ayuda de su dentista, puede contra-restar los efectos y disfrutar de una mejor salud bucal.

    1Harnack L, Stang J, Story M. Soft drink consumption among US children and adolescents: Nutritional consequences. Journal of the American Dietetic Association 1999;99:436-444.
    2Gleason P, Suitor C. Children s diets in the mid 1990s: Dietary intake and its relationship with school meal participation. Alexandria, VA: US Department of Agriculture, Food and Nutrition Service, Office of Analysis, Nutrition and Evaluation;2001.
    3
    Brimacombe C. The effect of extensive consumption of soda pop on the permanent dentition: A case report. Northwest Dentistry 2001;80:23-25.